Este primer milagroso puede aplicarse en todo el rostro para minimizar la apariencia de los poros, rellenar líneas de expresión y arrugas, unificar el tono de la piel, evitar que la base se cuartee y aportar luminosidad al cutis, logrando un color vibrante que dura todo el día. ¡Magia! ¿Cómo lo consigue? ¡Porque básicamente hemos metido diamantes en un frasco! No, en serio, lo hemos hecho. El ingrediente clave de esta prebase milagrosa es el zafiro blanco, formulado en una crema suave y sedosa que se desliza sin esfuerzo, dejando un cutis radiante y cristalino.